Por qué existe Web Lab
Nació de una
frustración real
El tío de Borja lleva una carnicedría en Castellón desde los noventa. Buen producto, clientela fiel, local impecable. Pero su web parecía abandonada desde 2013. Cuando pidió presupuesto para renovarla, le pedían entre 2.000 y 4.000 euros con esperas de dos o tres meses.
Miramos cuántos negocios como el suyo había en toda España con el mismo problema. Encontramos cientos de miles. Restaurantes con fotos pixeladas, clínicas sin certificado de seguridad, estudios de yoga con el formulario de contacto roto. Negocios excelentes con una presencia online que no los representaba.
Decidimos que había una manera mejor. Creamos un proceso que permite diseñar webs profesionales a un precio que cualquier negocio local puede permitirse, y entregarlas en el tiempo en que otros estudios celebran la primera reunión.